Ciudad Cedro



gabomon
Male
El Salvador

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May 3, 2009
1. El anfitrión

Mi gran ciudad se ve esplendorosa desde la copa del cedro. A esta altura puede distinguirse cómo las casas y los edificios han sido, en su mayor parte, organizadas con un esmero proverbial. Y que todas tienen la misma aburrida forma: una especie de prisma rectangular con las esquinas suavizadas, en mayor o menor grado. Desde aquí logro ver a un ajetreado roedor (creo que es un cobayo) saliendo de casa a toda prisa, supongo que rumbo a su trabajo, y en el camino saluda a dos viejos ratones jugando ajedrez en la esquina de una humilde cafetería. Un joven tejón vende periódicos, y una hermosa guacamaya le compra uno. Bajo el cedro, un grupo de varios animales escucha a un clarinero presumido declamar una poesía bastante cursi. Así es la rutina. Un trajín pacífico que en no pocas ocasiones se ha visto perturbado, y que ha sido felizmente solucionado por algunos de nuestros ciudadanos ejemplares.
 ¿Y como logré ascender hasta aquí, se preguntará usted? Puedo volar. Soy un golondrino, uno que aprecia la naturaleza y la poesía, el cantar de los arroyos y del viento en las ramas de nuestro hermoso cedro.
¡Ah, sí! Usted disculpará, pero no es en absoluto mi intención hablar de mí; claro que no. Muy por el contrario: lo que me hace invitarlo a ser mi público es en realidad mi intención de relatarle acerca de este lugar que mis ojos contemplan en toda su magnificencia y colorido. Ha sido lo mejor que le ocurrido al mundo desde que, como usted sabe, la humanidad desapareció de la faz de la tierra. ¡Oh, Ciudad Cedro! Cuán accidentado fue tu nacimiento, raudo tu desarrollo y abundante lo que te amenaza. Por eso te atesoramos como la más fina alhaja y te pulimos día a día con esmero...
A fin de ilustrarles mi afirmación, considero necesario narrarles el último año en la historia reciente de mi ciudad, justo en el momento en que a un joven periodista dejó de gustarle su trabajo.

Posted at 10:37 pm by gabomon
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